Un equipo de arquitectos, dirigido por Luis Moya, levantó en solo siete años la Universidad Laboral de Gijón, el que sería uno de los monumentos más significativos de la Asturias del siglo XX. Un espacio monumental que ha despertado sentimientos contradictorios en los que rechazan la simbología de un régimen totalitario, a la vez que se sienten atraídos por su innegable fuerza y belleza…