Los que conocimos y tratamos a Obregón sabemos que fue impulsivo, desbordado, generoso y entregado, estimulado por una sola cosa: la pasión por la vida. No era frío ni reservado o retraído, cualidad humana que se refl¬ejó en su pintura. Procuró y logró expresar lo que experimentaba como ser pensante y sensible en el diario acontecer […] En la celebración del centenario de su nacimien…